Por Carlos Esparza
La entrada de un país islámico en esta falacia que es una unión Europea que ha renegado de su propia cultura, su historia, y su tradición, sería el acto final del suicidio de Europa.
Las condiciones fijadas sobre la adhesión de Turquía en 1987 no se han cumplido. De hecho, no se respetan los derechos y la igualdad de los ciudadanos en la práctica de su gobierno-religión. Las leyes turcas prevén que los cristianos están considerados como ciudadanos de segunda. Para poder acceder a las instituciones políticas es necesario 'convertirse' al Islam hasta el punto de tener que islamizar su nombre. La pertenencia religiosa aparece inscrita en el pasaporte turco. Continua la vejación a los kurdos. La única televisión kurda emite desde Bélgica, país que sufre regularmente las presiones turcas para el cierre de la estación. Leyla Zana, ex diputada kurda, fue condenada a quince años de prisión por haber hablado en kurdo en la ceremonia inaugural del Parlamento turco en 1993. Los asirio-caldeos, los primeros cristianos, cuyos numerosos pueblos han sido aniquilados sistemáticamente durante las operaciones de represión de los kurdos, ni siquiera son reconocidos. Y por si esto fuera poco, la influencia islamista es creciente sobre la vida política y social turca.
Con más de 65,9 millones de habitantes en 1999 -su población se dobló entre 1960 y 1990- sería uno de los Estados más importantes en el seno de la Unión Europea. Con un ritmo de nacimientos de 3,1 / 1000, en 2015, los turcos serán 100 millones (70 millones hoy). Uno de cada cinco europeos sería turco. Turquía contaría con más representantes en el Parlamento europeo que Francia o que Alemania. El país más importante de Europa sería musulmán.
Geográficamente y culturalmente, Turquía no pertenece al continente europeo, sólo el 10 % del territorio turco (la Tracia oriental o la Turquía europea) está situado en Europa, el 90 % restante (Anatolia o la Turquía asiática), está sobre el continente asiático. Además, mientras que los Estados miembro de la Unión Europea están totalmente arraigados en la herencia grecolatina y la religión judeocristiana, Turquía esta compuesta en un 98 % de musulmanes que además están enfrentados entre sí.
El PIB medio de Europa es de 21.000 euros / habitante. El de Turquía es 6.500. Si Turquía entra en la unión podemos esperar una inmigración creciente, es decir la islamización definitiva de Europa. La aplicación de las actuales disposiciones relativas a la circulación libre de los bienes, las personas, los servicios y los capitales, se traduciría en numerosas deslocalizaciones de empresas instaladas en España hacia Turquía.
Europa no puede aceptar en su seno un país dirigido por islamistas y que exalta la aplicación de la sharia. Más aún, Al Qaeda está presente en Turquía y en Azerbaiyán, vía enlace con Chechenia, que es hoy uno de los puntos neurálgicos de esta organización.
Turquía está, actualmente, en vías de Islamización, y comparte fronteras con Siria, Iraq, Irán, etc. Es decir, sería la puerta del Islamismo radical en Europa.
¿Necesita más razones para decir NO a Turquía? Si necesita más, y no es usted musulmán, váyase a vivir allí. A ver cuanto dura vivo.
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